Los sabores, oficios y recuerdos que dan identidad a los barrios de la Ciudad de México se reúnen en la octava Feria de los Barrios del Centro Histórico, inaugurada en la Plaza de Santo Domingo. Desde las tradicionales migas de Tepito hasta los machetes de la Guerrero y las artesanías elaboradas a mano, el encuentro busca mantener vivos los negocios familiares que durante décadas han formado parte de la vida cotidiana de la capital. Algunos de estos establecimientos tienen entre 50 y 60 años de historia y han pasado de generación en generación.
Detrás de cada puesto hay historias de esfuerzo y resistencia. Edgar Flores, artesano de figuras de mimbre, continúa con un negocio familiar que comenzó en 1982, pese a las dificultades que representa competir con productos importados más baratos. Sus piezas, entre colibríes, cactus y canastas, requieren de dos a cinco días de trabajo. En la parte gastronómica, las migas de Tepito conservan una tradición nacida de la necesidad y reconocida por su sabor particular, elaborado con bolillo, caldo de hueso de cerdo, epazote y chile guajillo.
La feria también refleja la diversidad cultural que ha enriquecido a barrios como Tepito, La Lagunilla y La Merced, donde las costumbres y recetas de distintas regiones se han convertido en parte de la identidad local. El encuentro permanecerá abierto hasta el 18 de octubre, de 11:00 a 18:00 horas, en la Plaza de Santo Domingo. Una oportunidad para descubrir estos oficios, conocer a quienes los mantienen vivos y valorar el patrimonio que se construye todos los días en los barrios de la ciudad.


