La nostalgia infantil se ha convertido en un negocio para coleccionistas y vendedores en la Ciudad de México. Cada fin de semana, el tianguis de juguetes Rock Show, ubicado a unos pasos de la estación Hidalgo del Metro, reúne a aficionados que buscan figuras promocionales de golosinas y otros productos, como Gansipremios, Little Bites y Vualá Sorpresa. En este mercado sobre ruedas, los precios van desde los 100 pesos hasta miles de pesos, dependiendo de la colección y la demanda.
El coleccionismo de estos artículos ha pasado por varias generaciones. Desde las promociones de Sonric’s en los años noventa hasta los populares Olocoons de principios de los 2000, muchas figuras se han convertido en piezas muy buscadas. Actualmente, personajes de Snoopy, Cartoon Network y otras series despiertan el interés de los compradores. Completar una colección de 25 figuras de Little Bites puede costar cerca de mil 500 pesos, mientras que algunas colecciones, como los Toon Rock de Hanna-Barbera, alcanzan precios superiores a los mil 600 pesos.
Detrás de este mercado hay historias de aficionados que invierten tiempo y dinero para conseguir sus piezas favoritas, así como vendedores que han encontrado una oportunidad de negocio en los recuerdos de la infancia. Algunos aseguran que pueden ganar más de 10 mil pesos en un buen día y aprovechan las redes sociales para llegar a más compradores. Además, la actividad ha impulsado la fabricación de exhibidores y accesorios para conservar las figuras. Así, lo que alguna vez llegó como sorpresa dentro de una golosina hoy alimenta una comunidad que compra, vende e intercambia recuerdos.


