Cada madrugada, mientras gran parte de la Ciudad de México todavía duerme, Alejandra Gómez Macías comienza su jornada para poner en movimiento a miles de usuarios del Metro. Contadora pública de profesión y madre de dos hijas, inicia su turno a las 4:30 de la mañana como conductora de un convoy de la Línea 1. Hoy forma parte de las 661 mujeres que operan trenes en la red, de un total de mil 500 conductores.
Su historia en el Metro comenzó cuando llegó para realizar su servicio social, sin imaginar que aquella experiencia se convertiría en una trayectoria de 24 años. Antes de conducir por primera vez pasó alrededor de ocho meses en capacitación, donde aprendió los diferentes modos de operación y las características de las vías. Desde entonces, su rutina incluye revisar puertas, frenado y tracción antes de iniciar recorridos entre Pantitlán y Observatorio.
Durante sus más de dos décadas de trabajo también ha sido testigo de los cambios tecnológicos y de la transformación en la participación de las mujeres dentro del Metro. Recuerda que al inicio enfrentó comentarios de algunos hombres que cuestionaban su presencia al frente de un tren, pero con el tiempo las mujeres fueron ganando espacios. Ahora, mientras el Metro se acerca a sus 57 años de historia, Alejandra reconoce la evolución de la operación y la importancia de mantenerse en constante capacitación ante los nuevos sistemas electrónicos.


