Mientras la Ciudad de México apenas comienza a despertar, en el Metro ya hay quienes encuentran la primera comida del día. Entre pasillos y correspondencias, comerciantes ofrecen desde café, pan de dulce, tortas y empanadas hasta tacos de canasta, chilaquiles, comida china, sushi, fruta y barras de amaranto, convirtiendo este sistema de transporte en un espacio donde miles de personas pueden desayunar o comer a precios accesibles durante su jornada.
Uno de los casos más conocidos es el de Las Tostadas de la 8, en la estación Salto del Agua, que además de destacar por su bajo costo, se hicieron populares en redes sociales. Para personas como Leticia Torres representan una opción económica para aguantar el día, mientras que otros, como Saúl, llegan motivados por la curiosidad tras conocerlas en Internet. Entre el constante flujo de pasajeros, cualquier rincón se convierte en un comedor improvisado, donde las tostadas, tortas y otros antojitos forman parte de la rutina diaria de cientos de usuarios.
Detrás de cada alimento también hay historias de esfuerzo. Muchos vendedores comienzan su jornada desde la madrugada para llegar a tiempo a las estaciones, algunos provenientes de municipios del Estado de México. Otros, como Tadeo, de 20 años, encontraron en la venta de frapés una oportunidad para reunir dinero y retomar sus estudios, con la meta de convertirse en psicólogo, reflejando el trabajo y las aspiraciones que acompañan la vida cotidiana dentro del Metro capitalino.


