En diversas comunidades del país, el uso del fracking ha despertado inquietudes por sus posibles impactos en la vida diaria de las personas. Esta técnica, utilizada para extraer gas y petróleo, consiste en fracturar el subsuelo mediante la inyección de agua, arena y químicos a alta presión.
Aunque ha sido impulsada como una alternativa para la obtención de recursos energéticos, especialistas y sectores sociales han señalado sus posibles consecuencias, como la contaminación del agua, afectaciones al aire y riesgos para la salud de las poblaciones cercanas. Esto ha generado un debate entre desarrollo energético y bienestar comunitario.
Actualmente, el tema continúa siendo motivo de análisis público, con llamados a evaluar sus impactos y priorizar la protección del medio ambiente y la salud de las personas.


