Detrás de cada maceta de cempasúchil que adorna los altares y panteones durante el Día de Muertos hay semanas de trabajo, dedicación y esfuerzo de los productores de Xochimilco. En las chinampas del barrio de Caltongo, miles de plantas se preparan para llegar a mercados, hogares y espacios públicos de la Ciudad de México. Sin embargo, quienes se dedican a este cultivo enfrentan una carrera contra el tiempo para vender su cosecha, además de la competencia de flores artificiales importadas y variedades ornamentales de origen asiático.
Jorge Valencia Gómez, productor de tercera generación, explicó que el cultivo requiere alrededor de 16 semanas de trabajo y que el periodo de mayor demanda se concentra entre el 25 de octubre y el 1 de noviembre. Durante esos días, los productores deben colocar miles de macetas para recuperar su inversión, pues, si las flores no se venden a tiempo, las pérdidas pueden ser importantes. Valencia distribuirá alrededor de 14 mil macetas esta temporada, mientras que otros productores preparan decenas de miles más. A la competencia se suman las guirnaldas de plástico, que se venden entre 60 y 150 pesos, y el cempasúchil ornamental que puede ofrecerse hasta en cuatro macetas por 100 pesos.
Ante este panorama, los productores llaman a las familias capitalinas a elegir flores naturales cultivadas en las chinampas de la ciudad. Además de conservar una tradición profundamente ligada al Día de Muertos, esta decisión puede contribuir a sostener el trabajo de quienes mantienen viva la producción agrícola de Xochimilco. La temporada representa una oportunidad decisiva para que las flores lleguen a los hogares y panteones, y para que el esfuerzo de meses de cultivo se traduzca en ingresos para las familias productoras.


