El uso desmedido de videojuegos, redes sociales y dispositivos electrónicos se ha convertido en una preocupación creciente para la salud mental de niñas, niños y adolescentes. De acuerdo con el psiquiatra infantil y de adolescentes Deimos Aguilar Jiménez, cada vez es más frecuente que menores lleguen a consulta por ansiedad, depresión o bajo rendimiento escolar, y durante la evaluación se detecte un uso nocivo de la tecnología. Incluso, señaló que en algunos casos las familias buscan ayuda después de intentos de suicidio relacionados con la restricción del acceso a celulares o tabletas.
El especialista explicó que la dependencia a estos dispositivos puede desarrollarse de forma gradual, mientras los menores encuentran en las redes sociales y los videojuegos una fuente constante de satisfacción inmediata. Factores como la falta de acompañamiento familiar, el aislamiento vivido durante la pandemia y la escasa información sobre el tema han contribuido a que este problema siga creciendo, al tiempo que los servicios de salud mental enfrentan una demanda cada vez mayor.
Aguilar Jiménez consideró importante abrir un diálogo amplio sobre el impacto de la tecnología en la infancia y adolescencia, incluyendo sus efectos en la salud emocional, la autoestima y las relaciones familiares. También subrayó la necesidad de fortalecer la atención en salud mental y brindar a madres, padres y cuidadores herramientas para establecer límites y acompañar el desarrollo de niñas, niños y adolescentes en un entorno digital cada vez más presente.


