Cinco horas para llegar y volver: así viven universitarios de la periferia

Cinco horas para llegar y volver: así viven universitarios de la periferia

Para algunos estudiantes universitarios de la Ciudad de México y su zona metropolitana, llegar a clases significa pasar varias horas al día en el transporte público. Jóvenes que viven en municipios del oriente y zonas periféricas realizan largos recorridos y múltiples transbordos entre combis, autobuses, Metro y Trolebús para cumplir con sus actividades académicas. Luis Ángel Guadarrama Benavides, quien vive en Chimalhuacán y estudia Psicología Social en la UAM Iztapalapa, invierte alrededor de cuatro horas diarias entre el trayecto de ida y vuelta y gasta cerca de 40 pesos en pasajes.

Aunque reconoce mejoras como el Trolebús Elevado, también señala que persisten dificultades relacionadas con la saturación del transporte, las condiciones de algunas unidades y la inseguridad. Durante las lluvias, los recorridos pueden extenderse todavía más, al grado de que en ocasiones ha tenido que quedarse con familiares o amigos. Estefanía Zaraí Alanís, quien se traslada desde Ecatepec hasta la misma universidad, describe viajes entre aglomeraciones en el Metro y riesgos de robo, asaltos y acoso durante sus traslados.

La experiencia se repite para quienes viven en distintos puntos de la periferia. Norma Berenice Ruiz de Paz, residente de Iztapalapa, pasa alrededor de cinco horas entre ida y regreso para acudir a su servicio social en Polanco. Sus testimonios muestran cómo la distancia, el tiempo de traslado, el costo y las condiciones del transporte forman parte de la vida cotidiana de jóvenes que, para estudiar o realizar sus actividades profesionales, deben recorrer diariamente grandes distancias.

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