En medio del dolor por su partida, la familia de Chuy, un joven de 25 años originario de Yuriria, Guanajuato, tomó una decisión que cambió el destino de cinco personas: autorizar la donación de sus órganos.
Gracias a este acto de generosidad, pacientes que esperaban un trasplante recibieron una nueva oportunidad de vida. Su historia ha conmovido a muchas personas y ha puesto nuevamente sobre la mesa la importancia de fomentar la cultura de la donación de órganos en México.
Especialistas recuerdan que hablar sobre la donación con la familia puede hacer posible que más personas reciban un trasplante cuando más lo necesitan.


