En Querétaro, la pianista Laura Ortiz Monasterio Ramos ha convertido su propia experiencia con la esclerosis múltiple en una iniciativa para acompañar a otras personas que viven con esta enfermedad. Diagnosticada en 2017, cuenta que el piano le ayudó a conservar habilidades motrices y de memoria, por lo que decidió ofrecer clases gratuitas a pacientes con esclerosis múltiple. Con apoyo del gobierno estatal, comenzó las actividades en el Centro Estatal de las Artes (CEART), donde formó junto con sus alumnos el grupo “Empoderados”.
Ortiz Monasterio explica que tocar piano implica coordinación, atención, memoria a corto plazo y motricidad fina, aspectos que pueden verse afectados por la esclerosis múltiple. Como parte de su experiencia, recuerda el caso de una alumna que después de dos años de clases virtuales pasó de obtener 10 a 28 puntos de 30 en una prueba de memoria y atención. Ante los avances observados, ahora prepara nuevas evaluaciones neuropsicológicas cada tres meses, con el objetivo de documentar los resultados durante seis meses y eventualmente publicar un artículo científico.
Más allá de las clases, Laura busca ampliar este proyecto mediante una sociedad civil sin fines de lucro que permita contar con más materiales y profesores. También impulsa una caminata para visibilizar a las personas que viven con esclerosis múltiple. Su mensaje es directo: “No nos compadezcan, mejor, denos la oportunidad de brillar y salir adelante”. La iniciativa muestra cómo una experiencia personal puede transformarse en acompañamiento y oportunidades para otras personas.


