Enero de 2026 marcó un punto de inflexión en la seguridad de la Ciudad de México al posicionarse como el mes con menor incidencia delictiva de los últimos once años. Este resultado no es producto de la casualidad, sino de una estrategia de gobierno cercana a la gente, basada en presencia territorial, coordinación institucional y atención directa a las zonas con mayores desafíos. Bajo la conducción de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, la capital ha consolidado un modelo que entiende la seguridad como un derecho que se construye todos los días en las calles, en el transporte y en las colonias.
Uno de los datos más contundentes se registró en el sistema de movilidad: durante todo el mes de enero el Metrobús no reportó ningún robo con violencia, mientras que en el transporte concesionado los robos en microbús disminuyeron en un setenta y tres por ciento. Estas cifras impactan directamente en la vida cotidiana de millones de personas que utilizan el transporte público para trabajar, estudiar o realizar actividades esenciales, y reflejan el fortalecimiento del monitoreo, la vigilancia estratégica y la proximidad policial.
La política de seguridad que impulsa Clara Brugada ha apostado por combinar firmeza institucional con atención social y recuperación del espacio público. La disminución histórica en los delitos no solo representa una estadística favorable, sino un avance tangible en la construcción de confianza entre ciudadanía y gobierno. En una ciudad de más de nueve millones de habitantes, lograr el nivel más bajo de incidencia delictiva en más de una década confirma que la cercanía y el trabajo constante en territorio sí generan resultados.


