La jefa de Gobierno, Clara Brugada, dio inicio a la primera etapa de 2026 del programa de chatarrización del transporte público concesionado, con el retiro inmediato de 28 microbuses de las rutas 1 y 22 que circulaban en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Estas unidades, con una antigüedad de entre 20 y 30 años de servicio, habían concluido su vida útil.
El arranque forma parte de un plan estructural que contempla la chatarrización de 240 microbuses en cinco días como primera meta del primer semestre de 2026. Para este esquema se destinará una inversión aproximada de 535 millones de pesos, recursos orientados a modernizar la flota y avanzar hacia un modelo de transporte más seguro, eficiente y sustentable.
Este proceso no es improvisado. Previamente se realizó un estudio técnico para identificar qué unidades cumplían con los parámetros necesarios para su retiro, considerando antigüedad, condiciones mecánicas y estándares de seguridad. Además, cada etapa se lleva a cabo mediante consenso con las y los concesionarios, quienes participan activamente en la transición hacia nuevas unidades.
Clara Brugada hizo un llamado a las y los operadores a sustituir sus flotas por autobuses modernos, preferentemente eléctricos, y anunció apoyos económicos adicionales para facilitar esta transición hacia la electromovilidad. La apuesta es clara: reducir emisiones contaminantes, mejorar la experiencia de viaje y fortalecer la seguridad vial en la capital.
Cada microbús retirado es sometido a un proceso industrial en el que queda reducido y reciclado como acero para otras actividades productivas, garantizando que el retiro también tenga un enfoque ambiental responsable.
Para miles de capitalinas y capitalinos, estos vehículos fueron parte de su vida cotidiana durante décadas. En ellos se compartieron trayectos, historias y jornadas laborales. La transformación, aunque emotiva para muchos, representa también tranquilidad: las nuevas unidades ofrecerán mayor estabilidad, mejores sistemas de frenado, accesibilidad y menor impacto ambiental.
En la capital de la transformación, la modernización del transporte no es solo un cambio de vehículos; es una política pública orientada a dignificar la movilidad de quienes todos los días se trasladan a sus centros de trabajo, escuelas y hogares. La renovación del transporte concesionado marca un paso firme hacia una ciudad más ordenada, sustentable y preparada para el futuro.


