Carlos Vidal Ortiz, un hondureño de 29 años que perdió la pierna izquierda hace una década tras un accidente automovilístico, recorrió más de 700 kilómetros apoyado en sus muletas para llegar a Tapachula, Chiapas, como parte de la caravana “Fe y Esperanza con Dios”, en busca de trabajo y mejores oportunidades para su familia.
Con una mochila al hombro, dos muletas y bajo temperaturas superiores a los 30 grados, Vidal ha avanzado a pie y en camión desde San Pedro Sula. El hombre relata que en su país intentó conseguir empleo, pero su discapacidad se convirtió en un obstáculo para ser contratado. Durante el trayecto también ha tenido que pedir comida y dinero para poder continuar su camino.
La caravana, integrada inicialmente por unos 300 hondureños y a la que se sumaron personas de Guatemala y El Salvador, llegó al Parque Bicentenario de Tapachula. El grupo tiene previsto continuar su recorrido hacia el norte, mientras Carlos mantiene la esperanza de encontrar una oportunidad que le permita apoyar a su esposa y a su hijo adolescente que permanecen en Honduras.


