La banca digital avanza rápidamente, pero para muchas personas adultas mayores el cambio no significa comodidad, sino dudas, temor y una nueva brecha que puede dejarlas atrás. Mientras jóvenes como Erick Alberto realizan prácticamente todas sus operaciones desde el celular, personas como Blanca Silvia, de 82 años, todavía prefieren acudir a una sucursal porque no se sienten seguras utilizando aplicaciones bancarias y desconocen cómo funciona la Inteligencia Artificial en los servicios financieros.
Especialistas advierten que la digitalización puede aumentar la exclusión y también la vulnerabilidad ante fraudes. Oscar Rosado Jiménez, presidente de la Condusef, señaló que más de 15 millones de mexicanas y mexicanos podrían enfrentar mecanismos de exclusión en este entorno digital. A esto se suma el riesgo de engaños cada vez más sofisticados: clonación de voz, mensajes falsos, videos manipulados y supuestas inversiones que pueden parecer legítimas.
Ante este escenario, instituciones financieras reconocen el reto y han comenzado a combinar herramientas digitales con atención humana, asistencia telefónica y mecanismos de prevención. La apuesta, señalan, es que la tecnología ayude a mejorar los servicios sin dejar atrás a quienes no crecieron con ella. Porque detrás de cada cuenta, aplicación o movimiento bancario hay personas que necesitan algo tan básico como sentirse seguras y acompañadas.


