A sus 15 años, Javier Guerrero Ocampo recibió un regalo muy especial el día de su cumpleaños: saber que obtuvo una calificación perfecta en el examen de admisión al Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Oriente. El joven consiguió 128 aciertos de 128 preguntas y el próximo lunes comenzará una nueva etapa como estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), acompañado por su mamá en la ceremonia de bienvenida.
El resultado fue producto de seis meses de preparación, durante los cuales dedicó las tardes de lunes a viernes y algunos fines de semana al estudio, dejando de lado fiestas y salidas con sus amigos. Para Javier, el esfuerzo valió la pena y demuestra que la dedicación puede abrir puertas. También considera que los exámenes presenciales ofrecen mayores garantías, luego de enfrentar durante su evaluación en línea algunas alertas relacionadas con el ruido exterior.
Ahora, el joven que vive entre los límites de Nezahualcóyotl e Iztapalapa mira hacia adelante con nuevas metas. Entre ellas está convertirse en una persona trilingüe y aprovechar las oportunidades que representa formar parte de la UNAM. Su historia también deja una convicción: los sueños se construyen con esfuerzo y sin recurrir a trampas.


