En México, millones de personas enfrentan cada día condiciones laborales marcadas por la incertidumbre. La falta de empleos formales y bien remunerados sigue siendo una realidad que influye directamente en su calidad de vida y en sus oportunidades de crecimiento.
De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el país presenta un estancamiento en productividad acompañado de altos niveles de informalidad, lo que limita el desarrollo económico y social. Esta situación afecta principalmente a quienes trabajan sin seguridad social ni estabilidad laboral.
El impacto se refleja en hogares que dependen de ingresos variables y en comunidades donde el acceso a derechos laborales es limitado. Actualmente, el reto sigue siendo fortalecer las condiciones para un empleo digno que beneficie a la población.


