Sociedad
Para millones de personas, habitar la Ciudad de México también implica convivir con los olores que forman parte de su cotidianidad. Desde el transporte público hasta las calles más transitadas, el olfato se convierte en una experiencia constante que refleja la dinámica urbana.
Entre los olores más comunes destacan los relacionados con drenaje, basura, comida callejera y contaminación, los cuales están presentes en distintos puntos de la capital. Estos factores responden a la densidad poblacional, la actividad comercial y las condiciones ambientales.
La percepción de estos olores impacta directamente en la calidad de vida de la población, generando incomodidad y, en algunos casos, preocupación por la salud. Actualmente, el tema forma parte de las conversaciones sobre el entorno urbano y el bienestar colectivo.


