En el marco de las movilizaciones por el Día Internacional de la Mujer, los pañuelos de color verde y morado se han convertido en símbolos recurrentes en las marchas y protestas feministas. Estos colores representan demandas sociales específicas dentro del amplio movimiento por los derechos de las mujeres.
El pañuelo verde se asocia principalmente con la lucha por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Su uso comenzó en Argentina durante la campaña por la legalización del aborto, pero rápidamente se extendió a otros países de América Latina. Este color simboliza el reclamo por la autonomía sobre el propio cuerpo y el acceso a servicios de salud reproductiva sin criminalización.
Por su parte, el pañuelo morado se vincula con el movimiento feminista en general, haciendo referencia a la igualdad de género y la erradicación de todas las formas de violencia contra las mujeres. El color morado ha sido identificado históricamente con luchas feministas desde principios del siglo XX, cuando se adoptó como un emblema de justicia y dignidad.
Especialistas en estudios de género señalan que estos símbolos sirven como herramientas de cohesión dentro de las manifestaciones y ayudan a visibilizar las distintas demandas planteadas en el contexto del 8 de marzo. Además, subrayan que, más allá de su función estética, representan experiencias y exigencias concretas de mujeres de diversas edades y contextos sociales.


